
Conocí a Rafa cuando tenía 11 años, en Stuttgart. Él estaba jugando un torneo del Nike Junior Tour, en categoría alevín, y yo disputando el Masters 1000 de esa ciudad. Creo que por aquella época formaba parte de la categoría Super 9 o Masters Series, ahora no lo recuerdo. Yo jugaba con Becker y Rafa vino al entrenamiento el día anterior acompañado de una persona de Nike, que me lo presentó. Me pidieron jugar 10 minutos con él, y peloteamos un poco. Ahí fue el primer contacto que tuvimos. Yo había oído hablar de él, pero no lo había visto en persona. Me pareció un niño muy tímido y educado, que casi no hablaba. Luego en la pista se transformaba y tenía una intensidad muy alta para alguien de esa edad.
Luego, en 2016, fue una alegría increíble recibir la llamada del equipo, pero antes quise tener una conversación a solas con él. Venía de dos temporadas donde no le habían ido bien las cosas, tenía 30 años y no sabía cómo encaraba el futuro. Nos sentamos a hablar en mi casa y él me dejó claro cuáles eran sus objetivos. No tuve ni una mínima duda en aceptar porque veía que sería capaz de lograrlos. Tenía muchísima fe y cuando vi su ilusión para intentar volver a estar donde merecía, que era arriba del todo y ganando títulos de Grand Slam, no dudé en embarcarme en ese proyecto.
Con esa ilusión, sabía que sería perfectamente capaz de lograrlo.
Sinceramente, pensaba que mi nuevo rol sería más difícil porque era algo muy diferente. Habíamos sido amigos durante más de 20 años, compartido muchas cosas juntos, tanto dentro de la pista como fuera, y pasar a ser su entrenador… tenía mis dudas de cómo funcionaría. Es verdad que sabía que Rafa es muy educado y respetuoso, nunca le había visto una mala palabra hacia su equipo o familia. Eso es algo que yo valoré también y que me ayudó a la hora de trabajar con él. A mí no me gusta la palabra jefe, pero a veces tomas decisiones o tienes conversaciones que no son fáciles y hay mucho desgaste al viajar y estar tanto tiempo juntos. Tenía miedo de que eso pudiera erosionar la parte de la amistad, pero no ha sido así.
Durante ese tiempo, diría que no hay nada que me haya sorprendido, pero sí admirado. No me ha sorprendido nada porque mis expectativas con él siempre han sido altísimas. Pero sí es verdad que sigues alucinando con la capacidad de evolucionar y mejorar que tiene.
Personalmente, me fascina que pueda jugar cada punto como si no hubiese habido uno anterior, que eso es algo muy complicado en tenis. Rafa consigue apartar todo lo malo que haya pasado y olvidarlo. Esa es una de las claves que le permiten luchar por cada punto, cada set y cada partido; una de las claves que le han permitido llegar tan alto. El significado de resiliencia, una palabra que está muy de moda, es Rafa. Se ha caído muchísimas veces, sobre todo con lesiones, y siempre ha vuelto y se ha levantado. Todas esas capacidades son increíbles y me sorprenderían en cualquier otra persona que no conociera, pero a Rafa le conozco… No me sorprende, pero sí hace que le admire mucho.
Ahora que todo se acaba me llevo muchos recuerdos de una etapa increíble que va a ser inigualable. Es algo que me voy a llevar para siempre. Agradezco que él pensara que yo podía formar parte de su equipo en esta aventura. He aprendido un montón, he tenido la oportunidad de estar ocho años con unos e los grandes de la historia de este deporte y mis recuerdos son maravillosos.
Evidentemente, habrá cosas que echaré de menos, pero me lo tomo como parte de ese agradecimiento. Haber disfrutado todo este tiempo con un jugador como él, con una persona como él, todas las experiencias que hemos vivido juntos con el equipo…
Seguro que habrá momentos en los que miraré atrás y sentiré nostalgia, pero siempre me planteo las nuevas etapas como algo positivo. Afortunadamente tengo una familia maravillosa con la que voy a poder compartir mucho tiempo. Seguro que voy a sentir nostalgia, pero por encima de todo lo que siento es gratitud y agradecimiento.
*Carlos Moyà ha sido entrenador de Rafael Nadal desde 2017 a 2024