
Pablo Cuevas podría enarbolar una catarata de pergaminos en más de 20 años de trayectoria, pero todo comenzó como un simple juego y divertimento que terminó por llevarlo a convertirse en el mejor tenista en la historia de Uruguay, donde hoy sigue pensando en hacer su aporte para que otros y otras pueda recorrer su propio camino.
Mucho tiempo antes, cuando apenas había cumplido los 10 años, todos los días cruzaba solo, en kayak, uno de los mayores ríos de América: remaba cuatro kilómetros, 35 minutos, cruzaba de un país a otro, para llegar a jugar al tenis, a diario. Lo impulsaba un sueño.
Sucede que Cuevas salía del colegio en Concordia, en Argentina, pero su grupo de tenis estaba en la otra orilla, en Salto, Uruguay. Por eso iba todos los días de un país a otro, y hasta los padres de los otros chicos les preguntaban a los suyos si no les daba miedo. Hijo de padre argentino y madre uruguaya, cuando niño no había nada que detuviese a Cuevas por entrenar y divertirse, y vaya si dio resultado a la larga.
“El tenis me preparó, me hizo conocer el mundo, me hizo conocerme a mí mismo… ese era el objetivo con el que arranqué cuando quería jugar al tenis porque era lo que me divertía y pude disfrutar mucho el camino”, afirmó el uruguayo para ATPTour.com, el día después de anunciar su retiro.
Cuevas fue el No. 19 del PIF ATP Rankings en 2016, ganó seis títulos en el ATP Tour y consiguió 242 victorias a este nivel, incluyendo tres ante integrantes del Top 5. “Cuando era chico no sabía ni lo que significa ser tenista, y tampoco tenía un ranking que quería ser, sólo quería que sea mi profesión: entonces me fui encontrando con mucho más, ser Top100, Top50, ganar torneos, pero siempre todo fue mucho más allá de lo numérico”, define sin titubear.
¿Cuál ha sido su mejor recuerdo? “No hay un momento o torneo puntual con el que me quede… me quedo más con lo que fueron todos estos años, y las enseñanzas que me dejó el tenis para aplicarlo tanto adentro como afuera de la cancha”, dice seguro y con una sonrisa.
Cuando sus aspiraciones comenzaron a tomar forma, Cuevas se fue a vivir a Buenos Aires y así fue haciendo su camino, pasando por los Futuros, los ATP Challengers, hasta que en 2007 pudo estrenar en torneos ATP y hasta debutó en un Grand Slam: superó la clasificación del US Open y perdió en 1a rueda del cuadro principal con Andy Murray. Un año más tarde, se consagró campeón de dobles de Roland Garros junto con el peruano Luis Horna (en los cuartos de final vencieron a los hermanos estadounidenses Bob y Mike Bryan, por entonces los No. 1).
No obstante, cuando todo iba bien, en 2011, una lesión en la rodilla derecha le movió los cimientos. Pasó por las muletas, momentos de tristeza y de creer que lo había perdido todo, y hasta pensó en cambiar de deporte y probar con el golf profesional. Pero aguantó, se recuperó, y tras más de dos años de parate volvió por más para firmar sus mejores registros. “Hubo de todo: hasta fui formando mi familia en el medio. Es un deporte que te pega, que perdés mucho más de lo que ganás, pero el competir, el saber levantarse y dar vuelta la página es algo único”, contó, orgulloso. Su mujer Clara y sus hijas, Alfonsina y Antonia ahora lo tendrán algo más de tiempo en casa.
Mientras tanto, como anécdota, le queda a Cuevas que casi a diario mucha gente le recuerda sus mejores tiros, siempre virales, y un compilado de hot shots de los más prominentes de todo el circuito. Sin embargo, para él, era algo improvisado y natural.
Te extrañaremos, @PabloCuevas22 🥺
— ATP Tour en Español (@ATPTour_ES) September 25, 2024
El 🇺🇾 pone fin a una carrera llena de logros y puntos mágicos 👏
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“Llegó sin buscarlo, nunca los practiqué y no estaba esperando el momento para hacer ese tipo de jugadas, era todo espontáneo: ninguna imaginé hacer puntos mágicos y sé que llama la atención, aunque me gusta verlas”, reconoce, sin poder quedarse con uno favorito entre tantos.
Cuevas, mientras tanto, está convencido de que seguirá ligado al tenis y se ha puesto ya manos a la obra.
“Con Facu (Savio, amigo y ex entrenador suyo) estamos trabajando con muchos chicos y chicas, tenemos desde los 8, 10, 12, 13, hasta los 16 años… y queremos armar algo lindo y competitivo para intentar transmitir mi experiencia y en Uruguay creo que era algo que falta”, contó. “El tenis me sigue divirtiendo, me entusiasma y siempre va a ser parte de mí”, auguró.